En España llevamos un gran retraso respecto a otros países europeos en algunas cosas. Es verdad, sí, les ganamos en tomarnos nuestras cañitas, en echarnos la siestecita y en algunas otras cosas que llamamos calidad de vida (aunque no será para tanto cuando salimos tan tarde de los trabajos) y mantenemos esa culturilla que enaltece al triunfador, al que ha sabido engañar al sistema, al que se lo ha montado bien y ha dado el pelotazo, en definitiva, al que vive como un marqués, sin apenas dar el clavo. Esta misma culturilla es la que nos impide dar pasos con mayor firmeza para salir de la crisis, la misma que nos sume en ese dejar hacer las cosas tal y como están, porque así ya funcionan.¡Nosotros sí que sabemos vivir!
Qué lamentable sensación la de saber que se están haciendo las cosas de forma mediocre, y ver que los demás piensan igual, pero nadie se atreve a dar el primer paso para cambiarlas. Esta sensación de pregonar al vacío cuando nos dirigimos a la jerarquía establecida, ofreciéndoles otras formas de gestionar, que hace falta más motivación entre el personal, que podemos dar pasos de gigante en nuestro negocio y no conformarnos con estar en el mercado, choca inevitablemente con este tufo de sabelotodo que nos impregna.
Cuando hablamos de Scrum Manager, en el fondo estamos ofreciendo la idea de que es necesario el cambio en la gestión, y esto choca inevitablemente con la pirámide de poder. Cuando hablamos de que cada vez es mayor el número de empresas que están cambiando la forma de hacer las cosas, estamos diciendo a nuestros gestores, que se están quedando rezagados, que empieza a llegar al negocio la terrible obsolescencia. Y ese es el primer revulsivo que estamos observando entre el empresariado. Parece como si doliera más a nuestro orgullo saber que otros nos toman la delantera, que el saber que durante años hemos estado haciendo las cosas de forma mediocre.
Si nos fijamos en el artículo Adopción de metodologías ágiles: un estudio comparativo entre España y Europa, pág.6, publicado por la revista REICIS – Volumen 6, Número 4 de Diciembre 2010 (www.ati.es/reicis), podemos ver lo mucho que nos queda por hacer en España. Tenemos que seguir luchando cada uno desde su trinchera para cambiar las cosas.
Como decía Gandhi: “Cada logro sea grande o pequeño tiene etapas de esclavitud y de triunfo; un comienzo, una lucha, una victoria.”



