Técnica de administración de tiempo, comúnmente empleada en los modelos de gestión ágil, consistente en dividir el trabajo en tareas con una asignación de tiempo limitado y corto para su ejecución.
Facilita la priorización de los objetivos.
Combate la ley de Parkinson (tendencia a dilatar el tiempo de cada tarea) y la procrastinación.
Incrementa los tiempos de transición entre tareas, útiles para recuperar el ritmo y tomar retro-información de la evolución del trabajo